En la Sede Primaria de nuestra Escuela Normal se adelantan diferentes proyectos y procesos que permiten despertar en los niños y las niñas que allí se forman un alto agrado por la lectura.
miércoles, 24 de noviembre de 2010
miércoles, 26 de mayo de 2010
Mientras exista el reto de mejorar la calidad de la educación, habrá para la institución educativa y para quienes la integran múltiples interrogantes sobre la forma de brindar mejores oportunidades de aprendizaje a los niños a partir de la readecuación de los saberes mediante la construcción de comunidades académicas, en donde el compartir, la experiencia de practicas pedagógicas nos de la fortaleza para reinventarnos como colectivo y cumplir la verdadera función social de la escuela.
Aunque no podemos ser ajenos a la crisis económica, si debemos ser creativos en el aprovechamiento de los recursos con que cuenta la institución (salones, grabadora, libros, cuentos, televisor, VHS, juegos didácticos) para que mediante un uso racional, brindemos a los niños la posibilidad de buscar el conocimiento de manera agradable, acrecentando su seguridad personal, su solidaridad y el compromiso de aprender a convivir pacíficamente, haciendo uso de la comunicación respetuosa, inteligente y significativa.
Para los docentes no es secreto que los mayores problemas de sus estudiantes radican en la dificultad para hacer un manejo adecuado de las habilidades comunicativas (hablar, escuchar, leer, escribir, proponer y argumentar) y por tanto su acción cotidiana centra su interés en fortalecer estas debilidades, pero desafortunadamente la monotonía y el individualismo niega la posibilidad de alcanzar logros esperados.
A partir de esta reflexión surge en
Optimizar el uso de los recursos de
· Sensibilizar a la comunidad educativa sobre la importancia de la sala de lectura en el quehacer de la escuela.
· Conseguir los elementos y adecuar el espacio.
· Brindar las estrategias pedagógicas que enamoren al niño de la lectura.
· Fortalecer todas las áreas del conocimiento mediante el aprovechamiento de la sala de lectura.
Surgen con frecuencia situaciones en las que antes de que el niño ingrese a la escuela, el padre ya le ha comprado un texto sin ningún criterio para que el niño lea sometido a los caprichos del adulto. A partir del grado segundo la lectura se restringe a lo esencialmente escolar, se lee para hacer la tarea, responder cuestionarios, para transcribir un texto, para dar una lección, en fin para dar cumplimiento a una exigencia pasajera. No se lee por placer, ni por iniciativa propia, ni con la conciencia del beneficio de lectura como herramienta que le permita dar sentido a la realidad social. Situaciones que se agravan cuando la institución no ha podido romper con ese paradigma de que ser una buena bibliotecaria es tener los libros debidamente organizados, limpias y forradas con el característico olor a nuevo que dizque da la condición del servicio…
Con toda esta realidad aparecen muchas preguntas como: ¿Por qué los docentes no hemos podido despertar el gusto por la lectura? ¿A quienes les corresponde enseñar a leer? ¿Y es tarea de la maestra de primero que debe continuar la maestra de español? ¿Qué interés ocupa el libro para la vida del niño y del maestro? ¿Esta debidamente utilizado el material de lectura que tiene la institución? ¿Qué importancia tiene para la institución la biblioteca escolar? ¿Se entiende la biblioteca como un patrimonio educativo que pertenece a todos? ¿Los docentes damos ejemplo de amor a la lectura?. Todas estas reflexiones motivaron a los docentes a darle sentido e importancia a la lectura, descentralizando la ubicación de la gran biblioteca de